Un clásico deslucido: Huracán y San Lorenzo empatan 0-0
En el fútbol argentino, los clásicos suelen ser sinónimo de emoción y color, pero en esta ocasión el miedo a perder conspiró contra la alegría de los espectadores. El derby barrial entre Huracán y San Lorenzo resultó en un empate 0 a 0, en un encuentro que estuvo marcado por la falta de juego y la pierna fuerte. Ambos equipos expusieron su pobre rendimiento en la Copa de la Liga, con solo dos tiros al arco en todo el partido.
El técnico de Huracán, Ruben Dario Insua, analizó el encuentro y mencionó la falta de volumen de juego en ataque. El clásico estuvo tan dominado por el amarretismo que una de las situaciones más destacadas fue una terrible patada de Adam Bareiro a Rodrigo Echeverría, que dejó al volante chileno sangrando. Esta acción generó el enojo de varios jugadores de Huracán, quienes señalaron la mala intención del delantero paraguayo.
A pesar de las condiciones del campo de juego, ambos equipos intentaron ser protagonistas y merecer más que el empate. Sin embargo, los números del partido reflejan la falta de juego y las escasas incidencias: 27 faltas, 47 laterales, 19 saques de arco y un bajo nivel de acierto en los pases. El técnico de San Lorenzo, Ruben Dario Insua, destacó que el estado del campo influyó en el desarrollo del juego.
La verdadera emoción del clásico se vivió en las tribunas, donde los 35.000 hinchas de Huracán hicieron todo lo posible por mantener el entusiasmo a pesar del pobre espectáculo en el campo de juego. Sin embargo, el descontento se hizo evidente con el correr de los minutos, y los cánticos de aliento se transformaron en silbatos e insultos.
El empate dejó sensaciones distintas en ambos equipos. San Lorenzo se retiró con un mejor sabor de boca, ya que el punto obtenido refuerza su levantada después de un mal inicio de temporada. Por otro lado, Huracán sigue preocupado por su bajo rendimiento y la necesidad de encontrar un nuevo entrenador tras la renuncia de Facundo Sava.












