Los Gobiernos de México y Reino Unido siguen de cerca el caso de un ciudadano detenido en Qatar sin cargos oficiales
El ciudadano con doble nacionalidad, Manuel Guerrero, de 44 años, ha permanecido detenido en Qatar desde el 4 de febrero sin que las autoridades hayan proporcionado una versión oficial del motivo de su arresto. Se han generado especulaciones sobre la posibilidad de que su detención esté relacionada con su orientación sexual, la cual está penalizada en Qatar.
La Cancillería mexicana informó que Guerrero tuvo programada una audiencia el domingo, ampliándose su detención por 30 días debido a la falta de presentación de cargos formales por parte del fiscal y la continuación de la investigación.
Acciones consulares y apoyo familiar
Las autoridades consulares de México y Reino Unido, junto con la familia de Guerrero, tienen conocimiento del cargo del cual se acusa al detenido, aunque este no ha sido divulgado públicamente. Se ha brindado asistencia consular al detenido, tanto por parte de México como del Reino Unido, sin que hasta el momento se haya obtenido una respuesta oficial de las autoridades qataríes.
La Embajada Británica en México ha manifestado que funcionarios británicos están prestando apoyo a la familia del ciudadano británico detenido en Qatar. Por otro lado, la Embajada de Qatar en México y el embajador qatarí en México aún no han respondido a las solicitudes de información.
La Cancillería de México ha comunicado que tanto su embajada en Doha como el personal diplomático del Reino Unido han realizado visitas conjuntas a Guerrero y mantenido reuniones con su familia. El detenido cuenta con asesoría legal en Qatar, cuya información se espera conocer en detalle pronto.
Peticiones de apoyo y críticas a la legislación qatarí
En un acto de protesta frente a la Embajada Británica en México, familiares y activistas de los derechos de la comunidad LGBTQ+ exigieron la intervención de los Gobiernos británico y mexicano en el caso de Guerrero. Se destacó la preocupación por la detención del ciudadano y se cuestionó la legalidad de su arresto por motivos relacionados con su orientación sexual.
La legislación qatarí prohíbe las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, con penas de hasta tres años de prisión para quienes infrinjan esta normativa. Esta situación ha sido objeto de críticas por parte de organizaciones defensoras de los derechos humanos, que han documentado arrestos y abusos contra miembros de la comunidad LGBTQ+ en Qatar.












